lunes, 15 de diciembre de 2008

Yuuga

Yuuga ya llevaba viviendo en aquel monasterio el tiempo suficiente como para haberse hecho un hueco en las tareas matutinas. Con el pasar de los días, su capacidad de trabajo era cada vez mayor. Mayor incluso que la de algún que otro monje con años de experiencia en su tarea. Empezaba a ser muy valioso en los huertos y a la hora de reparar cualquier parte del edificio, trabajaba bien, pero, sobre todo, lo hacía muy rápido. Pero lo que más disfrutaba era trabajar en el laboratorio, con el alquimista. Al principio fue muy difícil para él encontrar empatía en el viejo gruñón, pero gracias a las palabras de Miranda, Zlorsh le dejó hacer el trabajo más pesado y aburrido. Miranda era el medio de cohesión entre ellos, y gracias a la relación que ella mantenía con todos, se podría decir que Yuuga empezaba a sentir algo así parecido a lo que entre ellos denominaban “familia”.

 

Aún así, Zlorsh siempre tenía alguna queja con él. La alquimia era algo muy complicado, para lo que se necesitaba mucha inteligencia, cálculo, saber el valor real de las cosas y para eso Yuuga era, quizás, demasiado humano. Zlorsh era como un personaje de otro mundo, pero no sólo en las formas que tenía de hablar o de actuar, o incluso de vestir. Era de verdad un personaje singular, tan lleno de cosas por aprender y cosas tan extravagantes, que nunca un tipo sencillo y apegado a la realidad práctica como Yuuga podría aprenderlas. Eran como las dos caras de una misma moneda, el cerebro en las estrellas y el músculo en los senderos. Tal para cual, y como puede parecer normal, no se llevaban muy bien, pero Yuuga, el nómada sin remedio, el corazón sin muros, los ojos dispuestos hacia el horizonte, consentía un insulto tras otro de la boca de alguien que, simplemente, no entendía cómo era tan difícil no ser especial, ya que él había sido así toda su vida.

 

Era el último día de cosecha del algodón. Pronto llegarían las nieves. Yuuga lo veía venir. Se afanaba en recolectar las últimas parcelas. Quería terminar temprano en la mañana para así poder hace frente a todas las tareas que Zlorsh le tenía preparadas para la tarde. A veces conseguía terminar al caer la noche, otras ni eso. Zlorsh le reprendía duramente cuando esto sucedía. Sus tareas eran muy variadas. Primero debía ir a cortar leña al bosque, llevarla al almacén, guardar los troncos más limpios para Zlorsh, separar los más jóvenes, agujerearlos y hundirlos en grasa para que, según Zlorsh, ardieran más rápida e intensamente. La grasa hacía que la madera ardiera con un fulgor verdoso que siempre dejaba a Yuuga como hipnotizado. Una vez dentro del laboratorio, tenía que poner a hervir agua y mercurio en recipientes separados y en cantidades abundantes. El agua hirviendo nunca debía faltar, y si faltaba, ya se encaraba Zlorsh de amonestar a Yuuga, normalmente con un capón en la cabeza y varios gruñiditos escuetos. Yuuga simplemente no entendía lo que le decía, o mejor dicho, lo que le gruñía. Siempre tenía que estar pendiente de avivar el fuego y de limpiar el horno justo después de usado, mientras todavía estaba caliente.

 

Hacia ya tiempo que su brazo se había curado y, como pago de gratitud, había acordado con la gente del monasterio en que trabajaría hasta que llegara el frío. Yuuga veía venir el final de su estancia allí. Su próximo paso sería conseguir el pago por el hechizo que el gnomo llevó a cabo para llevarlo hasta allí. Empezó a pensar en cómo se lo diría a su nueva familia, pero no encontraba las palabras, así que dejaba pasar un día tras otro.

 

 

― ¡Por fin ha llegado Lüar! ―dijo Miranda abriendo con un aspaviento la puerta del laboratorio y tirando al suelo todos los documentos de Zlorsh. Para sorpresa de Yuuga, Zlorsh no la reprendió por ello. Es más, Zlorsh ya ni siquiera estaba pendiente del laboratorio, pues había salido como una exhalación al oír las palabras de Miranda. Yuuga se quedó solo en la habitación, preguntándose qué acababa de ocurrir. Se limitó a salir del laboratorio, bajar la escalera de espiral y recorrer los pasillos por los que aún todavía se perdía hasta llegar al patio central. Era un hervidero de gente, todos habían salido a recibir a una partida de hombres que no llegaba a ver desde su posición. Mientras se acercaba, pensó:


― Creo que esta noche me va a costar dormir.

6 comentarios:

Neverknowsbest dijo...

La continuación del post anterior, el de la mujer del lago, he decidido dejarla en las mentes de quien lo haya leído y, por supuesto, en las manos del/la ingenioso/a que se atreva a continuarlo :)

¡Buena semana!

seo dijo...

me gusta lo que acabo de leer.no tardes mucho en continuarlo que quiero saber que tanto revuelo por Lüar.un saludo

Elbereth dijo...

Dan ganas de seguir leyendo, es como cuando vas en el tren, llega tu parada y tienes que bajarte, pero apuras hasta el último momento para arrancar una palabra más al texto.

Me gusta la descripción de Zlorsh,sobre todo cuando dices eso de : simplemente, no entendía cómo era tan difícil no ser especial, ya que él había sido así toda su vida.

Me gusta cuando hablas del cerebro de uno y los músculos de otro, uno en las estrellas y otro en el sendero.

Gracias, muchas gracias por tus palabras, el placer es mutuo. Y encantada de habernos encontrado.



Hasta pronto.

amor dijo...

que la sabiduría y la verdad venzan esta vez

Strigolugius dijo...

...tal como dice el final: "creo que esta noche me va a costar dormir" y no es para menos pensando en Zlorsh y en Yuuga, dos personaje de tu relato ke me han llamado la atención, ya ke parecen ser parte de mi mundo kriptico, pero sobre todo en esa interrelación contrapuesta ke tienen, aunque sinceramente desearía un poco mas de profundidad en el tema de la alquimia. ahora para remate la aparición de este enigmático personaje Lüar hace ke kedemos en un saludable suspenso... jajaja ps ni modo aki estaremos pendiente de la continuación

te felicito por el texto, atrapas la atención, un excelente trabajo


Saludos y bienvenido a mi espacio



PD: te linkeo en mi lista

Caperucita dijo...

A mi también me va a costar dormir, ya es muy tarde y me he desvelado.
Espero ansiosa el proximo capitulo.
Besitossssss.