lunes, 3 de noviembre de 2008

Yuuga

Capítulo I

Yuuga se despertó sobresaltado y jadeando un hálito que se mezclaba con el sudor de todo su cuerpo. Empezó a recordar cómo cayó en aquella oscura caverna. Se tranquilizó, se hizo a la oscuridad y al poco rato consiguió distinguir un extraño fulgor azulado que provenía de las profundidades de aquel lugar. Estaba sucio y cansado, la caída le había regalado unos moratones muy vistosos que le riñeron en su piel cuando intentó levantarse. Paso a paso, se acercó despacio hacia la luz por un camino angosto, lleno de rocas y barro.

Al final de la extraña luz, Yuuga encontró una piedra incrustada en la pared de la caverna. La piedra centelleaba con su luz azul, delatando la presencia de una extraña figura a su lado. Parecía un gnomo, o al menos eso creía distinguir dentro del atuendo extravagante que llevaba puesto, con unas grandes gafas de muchas lentes y un guante que desde su mano izquierda se conectaba a una mochila que el gnomo llevaba a la espalda.


El gnomo saludó y Yuuga se acercó al lugar desde donde la luz emergía y lo bañaba todo. El gnomo hizo un gesto y Yuuga se paró en seco. De repente, canalizó algo de luz desde la piedra hasta sus manos y con ella escribió varias runas en la arena sobre la que pisaba. Las runas comenzaron a hablar, pero no de forma estridente como los sollozos de un niño pequeño, sino que se oían claras, directamenten en los tímpanos de Yuuga.

Yuuga, al oírlas, contestó:
- ¿Puedes llevarme de vuelta a casa? ¿Cómo puedo fiarme de ti, pequeño duende?

Esperó la respuesta que llegó nuevamente a su cabeza. Contestó:
- No. Aunque seas lo que dices ser, no me fio de ti. No sé quién me habla, si tú o tus trucos, pero pide un precio y lo pagaré, y por tu salud procura llevarme sano y salvo exactamente al sitio al que te diga.
-¿Gratis? Eso no existe hoy en día. Pide un precio y haz las cosas bien, o simplemente déjame.


La respuesta se hizo esperar. El gnomo parecía estar durmiendo o en alguna especie de trance extraño. Yuuga se limitó a pensar que era "subnormal, poco más o menos como todo lo relacionado con los gnomos".
- De acuerdo, si eso es lo que quieres, lo tendrás tan pronto como lo consiga. Y ahora, amigo, llévame a casa.

El gnomo se puso las gafas y empezó a hacer círculos con las manos creando un remolino con la luz que irradiaba la piedra azul. De repente, un destello emanó de sus dedos y el remolino estalló. Donde antes la rugosa roca presenciaba el acto, ahora sólo quedaba una especie de espejo azulado. Yuuga se acercó al espejo y dijo:
- ¡Reza para que llegue a casa, o vendré a por ti, engendro!

Al tocarlo, el espejo absorbió a Yuuga, en cuyo mundo colapsó todo en un segundo.


Yuuga volvió a sentir la caída como la había hecho la noche anterior. La diferencia es que ahora también podía notar cómo las ramas de los árboles le arañaban la piel mientras lo amortiguaban. Por cada arañazo, de su garganta se disparaba una maldición dirigida al gnomo y a toda su prole.

Alcanzó una gruesa rama y se asió de ella con firmeza. La rama crujió con el mismo sonido que su brazo. Dos lágrimas lucharon fieramente por escapar de los ojos de Yuuga, quien silenció un rugido mientras intentaba estabilizarse. Cuando llegó al tronco central comenzó a deslizarse los pocos metros que le quedaban antes de llegar al suelo, con un solo brazo por supuesto.


Tras reubicarse el hombro y sollozar durante unos segundos, pensó que quizás sería mejor no utilizar el brazo hasta que estuviera bien. Se levantó y echó un vistazo al grandísimo edificio, parecido a un monasterio, que se erguía lejos de donde estaba. No sabía en qué parte de Ravnica se encontraba pero no quiso quedarse durante mucho tiempo en aquel bosque, así que se dirigió al palacio.

Mientras caminaba, pudo sentir el peso agudo de unos ojos que le observaban desde detrás de la espesura. Ya percibió que aquél lugar no era seguro pero hasta entonces no había sentido la presencia de aquello que, detrás de él, quería asegurarse de que Yuuga salía de su territorio cuanto antes.

7 comentarios:

Neverknowsbest dijo...

Bueno, pues como parece que la mayoría de la gente que me lee son de habla española (hispana, castellana, latina... como queráis), he decidido traducir las antiguas entradas de Yuuga. Dejo las que están en inglés por si a alguien le interesa el mundo de la traducción (Inglés-Español). Espero que os guste y que la continúe quien quiera.

amor dijo...

eso de conquistar territorios es emocionante, sobre todo si son territorios de confianza y de entrega del otro, y de aceptación

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Interesante narración muy bien lograda. Te lleba a lugares exoticos e intrincados de laberintos emocionales y mentales.
Tengo curiosodad ¿quien eres? tu figura de gatito me es muy tierna y me parecia la de un niño casi jugando que inspira tenerle cerca, pero tu escrito es de alguien con madera pulida de quien sabe lo que hace.
sería tan dificil saber con quien comparto mis escritos.
Puse tu poesia que dejaste en la mía justo bajo ella ya que de alguna manera estan encadenados y te agradezco la gentileza de hacerlo. Muy bello lo que me dejaste.
Un abrazo seas quien seas
Celia

Neverknowsbest dijo...

Muchas gracias por tu aliento, Celia. Tus palabras me dan mucha confianza, tanto en mí como en ti. Y gracias de nuevo por encadenar nuestros poemas, son cosas que uno aprende a no esperar de nadie y de veras que me llevé una muy grata sorpresa.

En cuanto a mí, no sabría qué decirte. Sólo que me llamo Juande y que a falta de palabras que me describan, creo que ese gato tontorrón y risueño (aunque gato) es mi mejor intento.

Celia Rivera Gutierrez dijo...

Juande. no tengo la menor idea de quien eres, pero ese gatito me inspira ternura y por lo tanto es bueno ver esa ternura de la imagen que te representa.

Gracias por tu suavidad en el trato conmigo y la visita a mis letras
Celia

Pato dijo...

Gracias por la continuación !
Un abrazo desde mi amado México !

azpeitia dijo...

Seguiré leyendo tu historia...azpeitia